Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

ATARAXIA

Lunes, 08 de enero de 2007

La Ingeniosa Mancha de Don Quijote


Esto que os voy a contaros es espeluznante, atrevido, insigne y voraz por lo tanto me parece menester advertirle a mi desocupado lector, a vuestras mercedes soñadores caminantes que es nada más y nada menos que “La Historia Hidalga de la Ingeniosa Mancha de Don Quijote”. Fue contraída en una famosa rentería (utilizada como escenario alguna vez en otro clásico de este genero tan particular en el que me contaron parece ser que un manco famoso según algunos fue uno de los últimos epígonos fructíferos recordados), fue concebida de la manera más etérea para ser contada, de la manera más fiera y valiente: al terminar de avasallar con un tropel de ensalada y una tracalada de salpicón de la más diversa variedad, de la más bárbara y de la más temible que prenda alguna se pueda imaginar. Esta hidalga e ingeniosa mancha era el temor de los telares de la época, y fue tal su efecto que fue recordada por Don Alonso hasta el último de sus días ya que fue tal la fama de su persistencia en alargar su existencia que se dice que le costó muchísimo pero muchísimo trabajo intentar removerla (si, imagínense sólo removerla) de su lugar y sólo se consiguió mermarle su consistencia aunque algunas otras leyendas aseguran que nunca abandonó las prendas quijotescas y que siguió conservando sus fuerzas como su fiel portador siempre con la lanza lista para la noble embestida, como si estuviera en flor después de tanto tiempo, a pesar de la sapiencia de los lavanderos de aquella fermosa época (verdaderos arquitectos de la lavandería tanto ayer y hoy) y que intentaron todas sus estrategias de lavado y pulido de manchas. Pero no pudieron con esta campeona de su particular género, la mancha no quería abandonar a Don Quijote, se había encariñado tanto con él ya que no se podía imaginar en una vida sin él, sin su perfume a idealismo, sin el perfume de las locas y arriesgadas aventuras, esta idea le parecía totalmente imposible. La recordamos y sabemos de ella gracias a que algunos cronistas e historiadores (y algún que otro literato) nos legaron la leyenda insigne en la cual se dice que “en algún lugar de la historia del cual no me quiero acordar vivía una hidalga mancha que atosigó a un ingenioso viejo hidalgo hasta que le secó los sesos de tanto pensar en cómo hacerla famosa, que ningún caballero andante pudo con la hueca fantasía de poder borrarla ...”


Por: AstorBoy | Cuentos | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009