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Sábado, 15 de abril de 2006
Cuando Francus Ancus entró a la casa de Asterión no se imagino que era como descender a los infiernos, ya que en el centro de ese laberinto encontró a Asterión rodeado por la UNT, y para colmo de males, ¡en elecciones!. Así que mi buen Francus Ancus se desoriento por un momento esperando enemigos, pero nada ocurrió, convencido que se encontraba en un cuento estúpido se dirigió hacia la muchedumbre enardecida, allí había tres palcos con tres personas hablando al unísono, cada uno representaba a un partido político. En el centro de todo estaba el semihombre con una cara de perro pateado que daba lastima, se encontraba encadenado de frente a la multitud, le faltaba una pierna así que le encadenaron un muslo.. Detrás de esta figura estúpidamente desmitificada estaban los tres caballeros políticos que intentaban convencer a una masa uniforme pero mansa, que cada uno era mejor que el otro.
Se transcriben a continuación los discursos resumidos:
Partido Político 1: Bla, bla, poder bla bla bla, bla bla bla, nosotros capturamos al Minotauro, bla bla bla bla bla, el partido 2 robó su pierna compañeros, bla bla bla bla. (Aplausos de los punteros y uno que otro llevado por el aroma del pan).
Partido Político 2: Ble, ble, poder ble ble ble ble ble, ble ble, mentira nosotros convencimos al Minotauro que se adhiera a nuestro orgulloso partido, ble ble ble ble ble ble ble, camaradas, el partido 1 en su gestión afano la pierna del mítico animal, ble ble ble y ble (aplausos de los punteros y uno que otro manejable).
Partido Político 3: Bli, bli, poder bli bli bli bli bli, nosotros, compinches, no somos ni 1 ni 2, nosotros somos 3 y somos mejores, odiamos la política, así que… ¡vótenos!, bli bli bli bli bli y bli, el minotauro ya estaba así cuando llegamos, bli bli. (Aplausos de los fundadores del partido y alguno que otro que se siente especial).
Nuestro héroe se vio en un gran dilema ya que él en realidad venía a vencer al Minotauro pero allí no había nada que vencer sino al contrario, había que rescatar, así que, pidiendo consejo a este hermoso narrador resolvemos salvar al torito.
Mientras Francus se rompe la cabeza pensando (ser héroe no implica ser muy brillante) su mirada se fija en un hueco que deja la multitud en un momento. La escena lo sorprende, desconcierta, entristece y enfurece (por orden de mención). Allí, entre la turba iracunda y anárquica a medias, sentado en una silla ordinaria en medio de los espectadores, ¿quién está?. El mismísimo Borges de 70 años, un viejito ciego que está de espaldas a los palcos y por consiguiente al seudo toro y a la fuerza sin mando (para terminar con los eufemismos, mejor digamos al grupo de estudiantes ignorantes, pobres víctimas de los intereses ajenos). Francus Ancus se indigna hasta las lágrimas, será posible che que utilicen a semejante ídolo para sus campañas, eso no me lo aguanto. Francus se acerca y mientras duda que preguntar, el majestuoso narrador transcribe el siguiente dialogo:
Francus: Don Borges, ¿que hace acá?
El Maestro: (Borges no se inmuta, sabe quien es su locutor, no responde por un momento) Dígale a su narrador que me arruino uno de los pocos cuentos que me conformó en toda mi vida.
Francus: (queda desconcertado, busca una excusa en su cabeza, y contesta con nerviosas palabras) dice mi narrador que disculpe, que es solo para transmitir un mensaje, que ahora lo más importante no es eso, sino sacarlo de aquí antes que los políticos lo utilicen.
En ese momento se prestan los tres partidos a mencionar al “prócer de la cultura argentina que hoy esta apoyando a nuestro partido compañeros/camaradas/compinches (paradójicamente, a un único partido pero a los tres al mismo tiempo)”
Francus Ancus se cansa de tanto argentinismo patotero y oportunista y en una ráfaga de astucia (ayudado por el inteligente narrador) grita con todo sus pulmones: “¡La cuenta de votos finalizo!. ¡El ganador es...!” y no se escucho quien ganó por que los tres partidos y sus respectivas vacas (los estudiantes digo, por la indiferencia que emanan) empezaron a acusarse de fraude, robo, y lo de siempre diciendo que el verdadero ganador eran ellos y no los demás. En esta sucesión de hechos bochornosos nuestro héroe libera al Minotauro y ayuda a Borges a caminar, salen los tres de allí ayudados por el hilo de la razón y el escepticismo. Francus Ancus piensa en el poder y lo que puede llegar a hacer la ilusión de tenerlo mientras con la derecha de su cuerpo soporta al Maestro y el lado izquierdo a un rengo Minotauro que llora de alegría y agradecimiento.
Por: Jerek | Cuentos | Comentarios (2) | Referencias (0)
Por lo menos en aquella época había intelectuales... ahora buscan el apoyo de un grupo musical, un actor de Hollywood... fatal ¿no?
Johnymepeino | 20-04-2006 15:53:57
Y si es fatal pero esto creo que es el principio de todo lo patetico que viene despues por el solo hecho de conseguir un voto. Te buscan en tu casa en taxi para que vayas a votar o te dan bolsones de mercaderia como poquisimos ejemplos de lo que hacen.
Nunca les falto a los partidos políticos una figura o un momento con el cual identificarse para ver si se les "pegaba" esa estima o aceptación que el pueblo le tenía. Para ser más claro te doy 2 ejemplos: La figura de Cortázar utilizada por la izquierda Francesa luego del Mayo Frances. El otro ejemplo me toca mucho más porque es reciente. Como la política quiso hacer propio los actos de los 30 años del golpe militar argentino queriendo apropiarsa de la lucha de los desaparecidos como suya y olvidando intencionalmente que esa cicatriz le pertenece a toda la argentina y no solo a grupitos que se sostienen debajo de una bandera y un ideal que ni siquiera son suyos.
Jerek | 20-04-2006 22:39:57