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Miércoles, 01 de febrero de 2006
Las noches del tiempo me agradaban porque nunca dejaron de alumbrar al sol.
El dolor es el camino a las alas del desencamto.
Soñar produce malestar en las mañanas del día nocturno.
Las piedras son las mejores amigas del morir alumbrado.
En las noches de luna roja se encuentra facilmente un jardín azulado a su lado.
Durante las noches el sol se derrrama en suspiros atardecidos.
Las caídas de las voces del ayer mastican el color de tus entrañas abiertas.
Las puertas del adiós cerraron las mareas del viento, enjaulando sus ojos.
La lluvia saborea los retazos del cuerpo de la noche despedazado en grises.
La noche canta sus nombres como la lluvia a sus brazos danzantes.
El viento nos liberaba de las cobijas del trueno, y la mar, de los ojos del día.
El dormir tiene sus llamas atadas en las cumbres del viento.
Las serpientes nocturnas son los ojos del día y saben cómo matar los vuelos del mañana.
La cornisa saltó sobre la espuma de la caída de tus ojos.
En este sueño de dioses malcriados se imprimieron las canciones del viento.
Las mañanas deiformes se incrustaron en los rostros de esos torrentes vacíos.
Por: AstorBoy | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)