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Domingo, 11 de diciembre de 2005
Detrás de todas las paredes de filo (que últimamente se escribe con minúscula), de las puertas de los baños, en la parte de atrás de las sillas, en las mesas de lata del bar, en los alumnos del fondo, bajo los pisos en esos túneles donde se oye el eco de una memoria muerta, en la edad de los profesores más viejos, en los kilos de bibliografía al pedo total, en los inútiles controles de lectura, en los antiguos modos de enseñar, de aprender y de evaluar (que de tanto polvo, es un sexo que no gime); en las ausencias de los escritores que no vienen por acá, en las miserias de todos nosotros que somos.
Porque un estudiante de arquitectura, qué hace?. Edificios, casas, caminos. ¿Uno de medicina? Toma la presión, hace guardias, se rasca. Mañana serán médicos, arquitectos, ingenieros y pedagogos... mientras tanto ¿Qué hace el estudiante de Letras? No somos escritores (al menos, no somos un fracaso, todavía), tampoco somos científicos reconocidos, ni críticos literarios... qué hacemos, entonces? Análisis del discurso, puede ser: pero... ¿el discurso de quién?. Análisis literario... ¿Puede analizarse la literatura? ¿Hay que encontrar los sujetos de la enunciación? ¿Los discursos? ¿Lo no-dicho?... ¡¡¡¿¿¿Lo no-dicho???!!!
Perdonen la disgresión, es que estudio letras y estoy triste, estoy triste porque mi carrera parece una carrera de inválidos (y que me perdonen los inválidos también), mi carrera de letras está hecha pelota, a veces parece un militar, otras un dinosaurio; la mayoría de las veces parece un extraviado, no está perdido, simplemente no quiere ir a ningún lado. Mi querida carrera de letras todavía toma la mamadera de la gramática, todavía quiere parecer, y se ha olvidado de ser ella misma. Yo estudio letras, y siento que filo es mía, es mía: si está para la mierda es porque yo tengo la culpa, es mi responsabilidad porque yo firmé ser parte de esto, porque yo soy filo, y si filo se muere no es porque yo me muera, sino porque soy un muerto.
Bancos unidos por la mediocridad de unos caños que parece nos van a entrar por el orto.
¿Qué nos está pasando a todos, y a mí especialmente? Que me dejo vencer por las imposiciones boludas, que me niego a pensar y defender mis ideas, que me olvido de practicarlas. ¿Qué nos está pasando a todos, y a mí especialmente? No estamos en las calles, no estamos en las escuelas, no estamos en los gritos... estamos acá nomás, dentro de estos pasillos, pero parece como si estuviéramos abajo, en esos túneles que algunos vieron, y otros parece que nunca salieron.
Y parece en todos lados lo mismo, en los boliches, en los cybers que ya son antros (es como que todo lo que empieza de una manera –de cualquier manera– termina siendo un antro), en la cancha, en las filas. No quiero hablar de las villas de emergencia porque son una verdadera calamidad, no tienen agua, nadie recoge la basura, no funcionan escuelas ni comedores, los caps no existen... y mientras tanto aquí los nenes y las nenas traduciendo inglés y francés, hablando de lo que pasó en Roma hace mil años, pensando quién habla en esta novela, viendo cómo voy a hacer para no perder el banco, arrancando hojas de los libros de la biblioteca, firmando y yéndome porque soy re pija, escuchando a una tipa que dice que estudiar en grupo en muy didáctico, y pensar que en algunas escuelas (en tantas) hay quince bancos para veinte chicos... ¿cómo trabajamos ahí en grupo, profe?. Ni hablar de los seres bióticos y abióticos, de la geografía de Tanzania ni de la historia de nuestros próceres que después que se murieron no nació uno más. Claro que nadie sabe quién fue Delfín Gallo (ni yo, obvio).
Pero las teorías nos invaden, eso sí, y mucho ojo; somos muy teóricos. Tenemos la posta del estructuralismo, del neoliberalismo y el marxismo lo llevamos en el alma. Esuchá ésta: el otro día una compañera de letras estaba muy enferma, la Mocha, y solamente Gustavo y Fernando (esos que se sacan cuatro, o tres) hicieron algo para darle una mano... es una compañera (¿sabemos qué significa “ser compañero”?) y a mí, nada. No sabía. Claaaro, no sabía. Yo tampoco sabía. Es mi gran excusa, es mi súper razón. Yo no sabía, igual que vos. Y esa ignorancia nos salva, me salva... Pero qué teorías, señor!. La papa en teorías, quién nos gana hablando de Foucoult, de Julio y de Barthes, de Perry Anderson, Kriedte, Romano y Le Goff. Pero por favor... ¿los setenta? ¿a mí? ¿El último de Abel Posse? Señor, yo estudio letras. Más vale.
Ojo: hay excepciones. ¿Quién se dará por aludido a esta altura? ¿Qué profesores van a saltar? ¿Saltará alguno, o ni eso? ¿Algún vaguito, alguna minita herida en sus susceptibilidades más profundas? Como dicen, yo acá vengo a estudiar, no a hacer política o perder el tiempo.
Ahí está la nueva carrera, cómo se llama? Comunicación Social. Comunicación Social... si hasta el nombre parece el título de una novela. ¿Cuántos se inscribieron? ¿mil y pico? ¿cuántos se fueron ya? ¿cuatrocientos y pico?. No tienen donde caerse muertos, no tienen aulas, ni cátedras, ni mucho menos equipamiento para aprender fotografía, filmación, qué se yo... No sé si tenemos bandera en el mástil de la entrada. ¿Tenemos? Voy a fijarme. Igual no sé para qué tendríamos, si hay una bandera argentina en el mástil parece un chiste, un fantasma, un dolor profundo que se iza cada día.
Recuerdo que una vez me preguntaba por qué no se enseñaba, o veía algo de poesía en la facultad, por qué no había una cátedra tipo “Lírica I”. Menos mal que no hay, menos mal que la lírica es un género menor, y que las novelas se caen de los estantes del Ateneo.
En fin, no los aburro más. Sé que soy responsable de muchas falencias que carga mi facultad, pero no de todas. Sé que hay mucho que depende de mí, pero no todo. Y confío que antes de que me vaya voy a dejar algo que le sirva a alguien. Y sé también que soy responsable porque si yo no me ocupo... ¿quién se ocupa? Por eso a los que dicen “yo hago la mía, y que se cague...” me dan ganas de romperles la cabeza de un ladriyazo. Veremos qué pasa, todo depende de nosotros.
Guido Mosse
Por: Jerek | Filo y Letras | Comentarios (0) | Referencias (0)