Domingo, 11 de diciembre de 2005
Las alas volarán tu destino unívoco
y aciago,
cuando sean todas las alas las que alcancen.
Murió el poeta en la tarde, y murió de melancolía:
poeta pobre, en sus manos tan vacías
todavía no caben los desencuentros
ni los recuerdos amargos.
Las alas no cubrirán un sol de olvidos
o fantasmas bajo un velo de sangre,
cuando sean todas las alas las que alcancen.
Esos vuelos que suben de pálidos huesos
en cada esquina de la indiferencia,
esos vuelos eternos que caen siempre
y un río lleno de móviles tumbas ;
y sobrevives en la pasión de los días que quedan
de las horas que faltan...
tu vuelo será el viento de otro
y solo ya no será más una palabra umbría.
Espanta saber que tus alas no alcanzan
para levantar un viento de esperanza
(qué palabra tan peligrosa, y temida),
pero ya está inscripto un poema
las alas se agitan
y su sombra crece, quizás
y cubre el mundo.
Los pájaros ya no vuelan las alas solos
en el cielo
cuando todas las veces las alas alcancen para todos.
Escribir un poema, una vez más, para resistir esta intemperie que nos quiere destruir la mirada para no encontrar a nadie, para sabernos solos entre tantos. Sigue siendo un desafío, un acto de fe y también un acontecimiento insensato, por qué no, en esta tierra que olvida sus muertos y sus vivos. Remover el pasado, removerlo entre las manos y conocer la historia, la tuya y la mía; escribir un poema no es un asunto menor, y leerlo no es menos difícil que pensarlo para siempre sobre la hoja vacía de un papel.
Escribir poemas porque algunas veces las alas no alcanzan para vivir: no he podido conjurar una ley superior para sentirme libre en el momento preciso en que un poema es necesario para resistir esta intemperie. Lo escriben los que han perdido sus alas en las sombras de su memoria manoseada, lo recuerdan con palabras los poetas como Fernando, que buscará siempre devolver esas alas para que alcancen a todos los que han soñado su ausencia, y viven como encadenados a una tierra difícil. Poetas, poemas y encadenados: quizás juntos sean los vientos que marchen para devolver un poco las alas al pueblo.
Brindemos por ello con una memoria que no se detenga jamás.
Guido Mosse
Por: Jerek | Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)