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Domingo, 19 de junio de 2005
Conozco dos teorías de cómo puede ser el libro infinito, un libro soñado, el cual contenga todo lo que puede escribirse.
En realidad lo que me llama la atención es como lo imaginan dos autores al libro infinito, no me centraré en lo que cada uno lee en estos supuestos libros porque es muy diferente, ya que mientras Borges quiere encerrar todas las combinaciones de palabras (y por lo tanto todo el mundo) en un libro, Anderson Imbert quiere contar una historia que aunque no es infinita, no tienen fin.
Antes de empezar invito a los lectores a comentar otras teorías sobre la escritura infinita en la sección de Opiniones debajo de este post.
Borges y su Biblioteca

Para empezar diré que la primera vez que leí sobre este intento de imaginar un libro que nunca termine fue en Ficciones, más precisamente en el cuento llamado “La Biblioteca de Babel”. Aquí Borges imagina una biblioteca infinita donde cada libro mantiene una combinación de palabras, o sea que en la biblioteca se encuentran todas las combinaciones posibles (y de esta manera se dice todo lo que puede decirse, pensarse y ocurrir en todos los tiempos). Al final del cuento se agrega una nota al pie en donde se hace referencia a un libro con infinitas hojas que nunca terminan de pasar sobre las manos del lector. “El manejo de este vademécum sedoso no sería cómodo: cada hoja aparente se desdoblaría en otras análogas; la inconcebible hoja central no tendría revés”.
Anderson Imbert y su Grimorio

Anderson Imbert en un cuento llamado “El Grimorio” (“Grimorio se llamaba en la edad media a un libro mágico”) cuenta la historia de Rabinovich, profesor de literatura que encuentra un libro donde se narra la vida del Judío Errante (personaje mítico cristiano con tintes griegos). Lo grandioso del libro es que está escrito sin “limites textuales”, no posee espacios ni comas, puntos, etc y las palabras no están formadas a primera vista Entonces el personaje descubre que su lectura tiene que ser casi oral y seguida sin respiro. Si uno se detiene, la cadena de palabras se esfuma y la historia tiene que volver a su comienzo. Lo que sorprende al personaje es que el libro no es muy grueso y es impensable que la historia termine en tan poco espacio, pero la sorpresa es mayor cuando se da cuenta que la historia, siguiendo la cadena sin interrupciones, y abriendo el libro nuevamente desde el principio (cuando se termino la última hoja) puede seguirse leyendo otra historia diferente al primer comienzo. Está de más decir que Ravinobich nunca termina de leer la vida completa del Judío Errante.
Por: Jerek | Literatura | Comentarios (2) | Referencias (0)
Sí, quizá ese libro infinito precisamente no sea un libro o no tenga palabras, ni comas ni puntos por consiguiente... Quizá ese libro este hecho de silencio, o de mar.
Pero puede que esa infinitez del libro, si lo hubiere, claro, se aproximaría a ver dicha peculiaridad reflejada en las múltiples interpretaciones que pudieran hacerse de un mismo libro por parte de muchos lectores; o aquel mismo libro que volvemos a leer despues de un tiempo y resulta relevante esa segunda lectura...
En fin, este es un tema casi tan infinito, como ese libro que queremos pensar, o más aún terminar de leer algún día
El Negro | 07-10-2005 22:24:24
Me parece muy interesante el tema planteado, es más es como pensar la idea de un dios.
Ese libro podía para algunos ser un libro de los que se dicen son divino, o sagrados, hay quienes creen que la infinitez (palabra usada por el lector que me antecede) de los mismos esta dada por tratarse de la palabra de un dios, infinito de por cierto. Sin embargo, para una mirada menos restringida, la de un agnóstico por ejemplo, no cabe la idea de de libro tal.
Entonces, siguiendo esta línes de razonamiento: es posible pensar la infinitez para unos simples finitos como nosotros? Nuestra finitez con forma un todo infinito?
Desde los tiempos de las primeras razones humanas este problema a desvelado a millares de personas.
Pero el hecho de que hablemos en este espacio concebido como literatura, nos permite pensar cosas como estas con un toque de desenfado. Entonces me parece posible la hipótesis de encontrar libro tan valioso en el acto mismo de la lectura, como sugiere el comentario anterior, es válida su propuesta, en cuento se posiciona desde fuera de lo estrictamente literario, al decir de Hugo Mujica. Sin embargo, frente a lo planteado por la nota madre de mi comentario, ambas alusiones son válidas, pero prefiero no ser cómplice de la locura que quita el sueño a esos escritores. Un abrazo.
sauro | 11-10-2005 16:05:08