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ATARAXIA

Jueves, 09 de junio de 2005

"Egon Schiele: Fiebre y Pasión" un film de Herbert Vesely.

Con una soberbia actuacion de Mathieu Carriere. La parte artistica esta un poco obviada pero su presencia se refleja en imágenes de las escenas más sugestivas. Con una excelente fotografia esta admirable radiografía del pintor austríaco Egon Schiele es más que factible que disguste a la mayoría de las mujeres e incomode el lado (porcentaje) femenino de los hombres (nadie se haga cargo). El director Herbert Vesely, con suma sensibilidad, reproduce el marco social de una época plena de transformaciones, contradicciones y descubrimientos que repercuten en la conducta del artista austríaco de modo inevitable. Su personalidad escindida es producto de los cambios que sufre el inconsciente colectivo europeo: se ha vivido una primera guerra mundial, se expanden las teorías del racista y misógino Moebius, nacen las exploraciones freudianas y -fundamentalmente- resplandece el cristianismo particular del Viejo Continente, que antepone al cuerpo de Cristo la noción de pecado. ¡Qué curiosidad! Comienza a considerarse la desnudez del cuerpo (sobre todo el de la mujer) como algo prohibido. Schiele se debate entre la atracción (individual) y el rechazo (colectivo) por la sexualidad femenina. De ahí las espléndidas imágenes con que el film apabulla, con esas presencias femeninas solitarias hasta en su intimidad en apariencia compartida.
Una periodista argentina ha escrito -en un magnífico suplemento de un matutino- que esta película es seudoerótica y que apenas debe verse haciendo zapping. Es lógico, la incomodó (y no entendió) ver a esas mujeres sufren la "ajenidad" a que las somete el torturado Schiele. Hay que comprender que para el pintor el símbolo de lo femenino se ha transformado en signo en su inconsciente, o sea en una señal de alerta que él no sabe descifrar porque está inmerso en una sociedad enfermiza y enfermante. Basten dos secuencias (opuestas) para ilustrar el devenir del pintor: esa bella muchacha acariciándose con tristeza; esa esposa ofendida por la pintura que esconde su hipòcrita marido. La pintura la incomoda porque presenta a una mujer de pie con "las piernas abiertas".
En la Argentina la película fue estrenada con cortes que realmente afectaban su continuidad debido a las escenas con desnudos, lo cual no resulta raro ya que en la Argentina censuraron un film magnífico como "El último tango en Paris" del maestro Bernardo Bertolucci. Pero bue'... El arte puede más que el pudor y además es más perdurable (socialmente hablando). Véanla.

Por: WestBoy | Cine | Comentarios (0) | Referencias (0)

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