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Miércoles, 08 de junio de 2005
Abgaro, rey de Edesa, saluda a Jesús, el buen salvador que ha aparecido en Jerusalén:
Han llegado a mis oídos noticias referentes a tí y a las curaciones que, por lo visto, realizas sin necesidad de medicinas ni de hierbas. Pues, según dicen, devuelves la vista a los ciegos y la facultad de andar a los cojos; limpias a los leprosos y expulsas espíritus inmundos y demonios; devuelves la salud a los que se encuentran aquejados de largas enfermedades y resucitas a los muertos.
Al oír, pues, todo acerca de tí, he dado en pensar una de estas dos cosas: o que tú eres Dios en persona, que has bajado del cielo y obras estas cosas, o bien que eres el Hijo de Dios y [por eso] realizas estos portentos. Esta es la causa que me ha impulsado a escribirte, rogándote al propio tiempo te tomes la molestia de venir hasta mí y curar la dolencia que me aqueja.
Por: AstorBoy | Evangelios Apócrifos | Comentarios (0) | Referencias (0)